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martes, 24 de febrero de 2015

CELEBRADA LA MESA REDONDA "¿CÓMO LO ESTAMOS HACIENDO EN ESTO DE EDUCAR?"



Se ha celebrado en el Salón de Actos del colegio la mesa redonda sobre ¿Cómo lo estamos haciendo en esto de educar?, interviniendo D. Francisco Callejas, Dña. María del Carmen Pérez, Dña. María Hoyos, Dña. Inmaculada Monsalve y D. Ángel López, extrayendo conclusiones D. Juan Carlos Pardo y moderados por D. Francisco Pérez.

Durante el desarrollo del debate han aflorado una serie de ideas motoras que deberían propulsar la educación hoy en día. Yendo de lo más general a lo más particular, habría que resaltar primeramente la necesidad de tener claro un proyecto de educación integrado para nuestros hijos en el que tanto la familia, como la escuela como la parroquia vayan en la misma dirección. Ese proyecto, en nuestro colegio, debe estar basado en la educación en la fe, es decir una educación que fomente valores y actitudes que contribuyen a la construcción de la autoestima, del sentido de la vida y de la capacidad de entrega y donación de sí, elementos todos ellos fundamentales para asegurar una vida feliz. La familia aparece aquí como entorno primordial en cuanto apoyo emocional incondicional y “vendedora de sueños” que ilusionen y no hagan perder la esperanza en un mundo cambiante, imprevisible y desconcertante.

También hay que señalar la importancia que debemos conceder a la educación de las emociones, muchas veces postergada en aras del desarrollo puramente intelectual. Hoy en día es fundamental que nuestros hijos adquieran una estabilidad emocional que les permita adaptarse al entorno siempre cambiante y saber responder con éxito a los nuevos desafíos. En esta tarea son imprescindibles tanto el ser referencia emocional para ellos, como saber decirles no y marcarles límites, como también, y muy importante, dedicarles tiempo en exclusividad.

Por otra parte, se plantea el problema de la dificultad de educar hoy en día, por dos razones principalmente. Una más general, relacionada con el tipo de sociedad en que vivimos, caracterizada por los cambios vertiginosos, la brecha digital que cada vez se hace más amplia entre padres e hijos y la imposibilidad de controlar el entorno en el que se desenvuelven nuestros hijos. Otra razón de carácter más local, es el problema que plantean los repetidos cambios en la legislación educativa con sucesivas leyes que hacen y deshacen. Hay que señalar sin embargo que, a pesar de todo este entorno cambiante, han emergido puntos de no retorno que debemos asumir e integrar como, por ejemplo, la educación orientada a la adquisición de competencias, al saber hacer y al saber aplicar.

Desde una perspectiva más centrada en lo que es la enseñanza, se pone de manifiesto la necesidad de repensar el rol del profesor. La forma de aprender ha cambiado: ya no se trata tanto de transmitir conocimientos como de guiar y orientar un proceso de enseñanza-aprendizaje donde los alumnos sean los verdaderos protagonistas. Ello supone un cambio del rol del profesor y del tipo de enseñanza en el que se dé más espacio a la participación y a la atención individualizada, se realicen actividades y tareas significativas que puedan aplicar a sus vidas, se desarrolle la pluralidad de inteligencias (y no solo la cognitiva) así como la resolución de problemas. Finalmente, se plantea la relevancia que hoy en día tiene el aprendizaje cooperativo que prepare a los alumnos para el trabajo en equipo, tan importante a todos los niveles de la sociedad. El trabajo en pequeños grupos hace que los alumnos aprendan juntos, interactúen, intercambien, aprendan a convivir y sacar partido a las diferencias individuales, desarrollen la confianza en los demás y sepan asumir distintos roles. Este enfoque es, por otra parte, sumamente coherente con lo que es el carisma dominicano que anima nuestras escuelas: la vida en comunidad, la búsqueda en común de la verdad, el caminar juntos hacia la plenitud.



Para finalizar la mesa redonda se proyectó el siguiente video que nos debe hacer reflexionar a todos y observar la vida con otra esperanza.


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